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Cómo pintar árboles en acuarela

Pintar árboles y vegetación en acuarela puede parecer complicado. Cuando observamos un paisaje, vemos cientos de hojas, ramas, luces y sombras, y es fácil pensar que tenemos que reproducir cada uno de esos detalles. Pero no es así.

¡En acuarela no necesitamos pintarlo todo!

De hecho, una de las claves para conseguir una vegetación natural es aprender a sugerir en lugar de describir. Unas cuantas manchas de color, una pincelada bien colocada y algunos contrastes pueden ser suficientes para que nuestro cerebro complete la imagen.

No pintes las hojas: observa las masas de color

Antes de coger el pincel, mira el árbol que quieres pintar.

En lugar de fijarte en cada hoja, intenta observarlo como un conjunto de formas. ¿Dónde está la zona más oscura? ¿Dónde recibe la luz? ¿Qué partes son más densas? ¿Dónde podemos ver el cielo a través de las ramas?

Puedes imaginar el árbol dividido en tres elementos:

  • Las zonas de luz.
  • Las masas de vegetación.
  • Las sombras más profundas.

Esta forma de observar simplifica mucho el proceso y permite conseguir resultados más naturales.

Empieza por las formas generales

Uno de los errores más habituales es comenzar directamente por los detalles.

En acuarela suele ser más sencillo trabajar desde lo general hacia lo particular.

Prepara una mezcla bastante ligera de verde y realiza una primera mancha que defina aproximadamente la forma de la copa del árbol. Digo verde pero a veces será amarilla o verde grisáceo. Lo importante es que sea bastante, como digo yo “sopita”.

No te preocupes si no queda perfecta.

De hecho, es mejor evitar una silueta demasiado regular. Las pequeñas irregularidades harán que la vegetación resulte más espontánea.

Cuando esta primera capa esté seca, puedes añadir otras manchas ligeramente más oscuras para crear volumen o sin estar seca, hará degradados de color.

Los verdes no son todos iguales

Si utilizamos un único verde para pintar todo el paisaje, el resultado puede parecer plano y poco interesante, no es habitual hacerlo.

Prueba a variar los colores y el mismo color con más o menos agua.

Puedes añadir pequeñas cantidades de amarillo, azul o incluso tonos cálidos para modificar el verde inicial.

Por ejemplo, una zona iluminada puede tener un verde más amarillento, mientras que una zona en sombra puede tender hacia un verde más azulado o el verde perileno, por ejemplo, que me encanta añadir para esos árboles frondosos y en sombra.

También puedes introducir pequeñas cantidades de tonos ocres o rojizos.

No hace falta que estos colores aparezcan de forma evidente. A veces basta con una pequeña cantidad para que el conjunto gane riqueza.

La importancia de las sombras

Las sombras son las que nos ayudan a dar volumen a la vegetación.

Una vez que la primera capa está seca, observa dónde quieres aumentar el contraste.

No tienes que oscurecer todo el árbol. Es mucho más interesante seleccionar algunas zonas.

Puedes concentrar los tonos más oscuros:

  • Entre grupos de hojas.
  • En la parte interior de la copa.
  • Cerca del tronco y de las ramas.
  • En las zonas alejadas de la luz.
  • En algunos puntos del primer plano.

De esta manera conseguimos que la mirada se dirija hacia determinadas partes de la pintura.

Deja respirar al papel

El blanco del papel también forma parte de la pintura.

Cuando pintamos árboles, podemos dejar pequeñas zonas sin cubrir para representar la luz que atraviesa las hojas o incluso pequeños espacios de cielo entre las ramas.

No tengas miedo de dejar huecos y fíjate en los árboles de tu parque cercano, como hay huecos sin hojas.

Una vegetación completamente cubierta de pintura puede perder ligereza. En cambio, algunos pequeños espacios de papel pueden aportar luminosidad y hacer que el conjunto respire.

¿Cómo pintar diferentes tipos de árboles?

No necesitas aprender a dibujar cada especie de árbol con precisión.

Lo importante es observar su forma característica.

Un árbol con una copa redondeada necesitará un tipo de pincelada diferente de un árbol alto y estrecho.

Puedes experimentar con diferentes movimientos del pincel:

Pinceladas cortas: ideales para sugerir pequeñas hojas y arbustos.

Toques con la punta del pincel: pueden ayudarte a crear grupos de hojas.

Pinceladas más amplias: funcionan bien para masas de vegetación.

Pincel casi seco: puede crear texturas interesantes en determinadas zonas.

Prueba diferentes movimientos y observa qué huellas deja cada uno. Y también con pinceles no específicos de acuarela, duros y ásperos, para crear texturas interesantes.

Cómo crear profundidad en un paisaje

Aquí tenemos un pequeño truco que puede cambiar completamente el resultado.

Cuando quieras pintar un paisaje con árboles en diferentes planos, evita utilizar exactamente la misma intensidad en todos ellos.

Los elementos más alejados pueden pintarse con colores más suaves y menos contrastados y grisaceos.

A medida que nos acercamos al primer plano, podemos aumentar la intensidad del color y los contrastes.

Así podemos crear la sensación de distancia sin necesidad de dibujar cada elemento con detalle.

Imagina tres planos:

Fondo: colores suaves, poca definición y contrastes delicados…con colores grisaceos o azules.

Plano medio: algo más de intensidad y algunas formas reconocibles.

Primer plano: colores más intensos, sombras y algunos detalles (flores, piedras y ramas definidas).

Nuestro ojo interpreta estas diferencias como profundidad, el color tiene mucha importancia.

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